
No esperes mucho a cambiarle el pañal. Si lo tiene lleno, es
posible que tenga la piel irritada y, por tanto se encuentre más
nervioso.
Busca un lugar y un momento tranquilo, tanto tú como él estaréis más a gusto.
Prepara
todo aquello que necesites y déjatelo a mano, si no, si tienes que
moverte tendrás que dejar al bebé desatendido con el consiguiente
peligro.
Cambiale el pañal en un habitación con suficiente pero no excesiva luz y con una temperatura templada y exenta de corrientes.
Ahora estás estás en un momento en lo que lo primordial es tu bebé, sin teléfono, sin distracciones, sin conversaciones cruzadas, sin televisión, etc.
Antes y, por supuesto, después de cambiarle deberás lavarte las manos.
Es
preferible que uses una esponja natural y una palangana con agua tibia.
Las toallitas contienen muchos detergentes irritantes y alergénicos y
deberás reservarlas para cuando te encuentres fuera de casa.
Sécale bien el culo con una toalla, estiránole bien los pliegues. Dejarle húmed es la mejor garantía para una irritación segura.
Después aplícale una pomada protectora, nosotros te recomendamos el deWeleda.
Recuerda un bebé limpio estará más tranquilo y feliz.
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